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Tras la pista del reciclaje narrativo en Avatar

por Miguel Santos García escrito el Viernes 15 de enero de 2010

Miguel Santos forja una genealogía de filmes para dar cuenta de la gran herencia narrativa que se sintetizo para brindarle contenido a la más reciente experiencia fílmica de J. Cameron, Avatar.

Be all that you can be!

La película Avatar (2009), ha sido llamada una “experiencia visual 3-d” que ha arropado las taquillas y las conversaciones sobre lo llamado interesante de las mesas, los pasillos y celulares. También se dice por ahí que es sumamente conciente socialmente, que es muy actual, simplemente la película del año, otro hit de J. Cameron. Los efectos especiales como se esperaban son, pues, claramente una maravilla y muestra de los conceptos usuales tomados de otras narrativas como la creación de cuerpos sucedáneos, exoesqueletos militares, guerreros mech, transferencia de conciencias, la flora-fauna espectacular y misteriosa del hábitat por destruir, la problematización de la construcción de la identidad y la posibilidad de fuga de los signos de discursos Modernos. Todos estos conceptos tienen una larguísima historia en diversas narrativas en la ciencia ficción y la fantasía, eso sin mencionar las acusaciones de plagio conceptual de Pandora. Pero me temo que en cuanto a su substancia narrativa Avatar está reciclando arquetipos que Hollywood tiene en sus archivos por décadas: el héroe-mesías que trae consigo la posibilidad de integración y salvación. Hablaré un poco de algunas de estas raíces narrativas y su parentesco con la supuesta joya, Avatar; que en vez de resaltar por innovación es parte de la evolución en cadena de una relato hollywoodense desgastado aunque ciertamente actualizado.

Run of the Arrow:

Comencemos con Run of the Arrow (1957), primera producción en utilizar pequeños explosivos con tinta para simular el impacto de balas en carne. Este filme sigue al soldado O’Meara, que se encuentra devastado cuando su bando en la Guerra Civil estadounidense pierde; la Confederación sureña. Con tanto odio contra los Yankees, este decide marcharse hacia el oeste y vivir con una tribu Sioux. O’Meara sobrevive el brutal rito de iniciación, se convierte en un guerrero Sioux y se casa con una de las mujeres de la tribu. Poco después el ejército de la Unión del norte se acerca a territorio Sioux, por eso de expansión imperialista como tiende a suceder, y entran en guerra. O’Meara pelea contra los Yankees del norte de nuevo, pero esta vez con los Sioux, para proteger  lo que considera su tribu. Pero luego de ver a uno de los guerreros de la tribu arrancarle el cuero cabelludo a uno de los soldados blanco, O’Meara lo mata para evitar su sufrimiento, amarrándose  así a una identidad y ‘compasión blanca’, que no pudo aprehender, hacer de el mismo en sus entrañas la lógica simbólica del ritual. Finalmente este se marcha, algo entumecido, ya finalizado su experimento étnico, y la posibilidad de aceptar alguna cultura no-occidental.

A Man Called Horse:

A Man Called Horse (1970) y su secuela The Return of a Man Called Horse (1976) ambas siguen las hazañas de Sir John Morgan, aristócrata británico. Morgan es interpretado por Richard Harris el mejor Albus Dumbledore, en mi opinión, de las primeras dos películas de Harry Potter… pero continuemos. Al principio de su cautiverio Morgan es solo un prisionero, tratado como un esclavo por la tribu, pero este intenta probar sus capacidades para salvar su vida. Esto le lleva a aprender la cultura y la lengua Sioux con la ayuda de otro prisionero. Eventualmente Morgan prueba su valor como guerrero al matar eficientemente miembros de tribus enemigas, y se le pone de nombre Horse, aja, también les enseña tácticas y estrategias militares europeas. Él se casa con la hermana del líder de la tribu y al realizar el ritual Okipa, donde se medita suspendido desde el pecho con ganchos, Morgan se re-inventa como Horse, una figura poderosa en la tribu.

The Return of a Man Called Horse:

Asimismo al final de la primera película se regresa a su nación de Inglaterra. Solo para regresar en la secuela y pelear contra esclavistas blancos y mismos nativo americanos de otras tribus, que han destruido la comunidad que lo acogió años atrás y los están llevando a la exterminación. En el filme The Return of a Man Called Horse, pues, Horse, el héroe-mesías detecta telepáticamente desde Britania lo que esta ocurriendo en Estados Unidos, al estilo ObiWan Kenobi con el genocidio en Alderaan, y regresa prontamente con su gnosis de guerra y justicia a salvar a su gente de ese mundo moderno que adviene con ganas. Libera y entrena a los sobrevivientes para reconquistar sus tierras y restablecer la tribu a su  perdido esplendor.

Dances With Wolves:

En Dances With Wolves (1990) nuestro héroe-idiota, en el lugar equivocado en la hora acertada, es el Teniente John Dunbar de la Unión Estadounidense en plena guerra civil, luego de dirigir (sin querer) una gran ofensiva contra la confederación sureña tiene la potestad de pedir el puesto que guste. El opta por alejarse hacia la frontera en el oeste, en un solitario puesto de avanzada. Después de un tiempo de estar solo allí, hace contacto con la tribu local y poco a poco gana aceptación en la cultura Sioux; se enamora de una de las mujeres del la tribu, interpretado por la bella Madame President, Mary McDonnell, que lo ayuda a internalizar la nueva cosmovisión. Aquí muta el personaje de la mujer nativa que se entrega al héroe-mesías, advertimos como la enamorada, Standing with Fists, intenta proveer una personalidad, una sabiduría y una compenetración al usual rol de la mujer-propiedad de la tribu. El teniente se adapta a las maneras de vida de los Sioux, aprende su lenguaje y opta por quedarse entre estos. Pero como era de esperarse, la Unión estadounidense necesita crecer y los ejércitos  del Norte comienzan a bordear y asimilar el territorio entendido como salvaje, lo que significa que nuestro héroe-idiota y cáucaso debe decidir por que bando pelear. Finalmente el opta por salvaguardar la cultura de las tribus hasta la inevitable confrontación con el poderoso imperio estadounidense.

Ferngully: The Last Rain Forest:

En Ferngully: The Last Rain Forest (1992) la noble historia del hombre moderno y blanco muta. Se introducen valores de ambientalismo al estilo Capitán Planeta y se convierte al Otro, usualmente nativo americano, en Fairies.  Zak es un joven que trabaja,  vende su labor a una compañía contratada para eliminar el bosque y desarrollar los terrenos. Un día mientras el joven estaba marcando los árboles que debían ser extirpados Santini style, una de las mágicas habitantes del bosque lo encuentra. Crysta es una fairy que con sus poderes sin querer queriendo encoje a Zak, que a su vez aprende a ver el bosque de otra perspectiva. Crysta representa la cultura de los fairies, y al a vez la otredad femenina que siempre es problema para occidente. Zak después de enamorarse de la nativa fairy, se da cuenta de lo equivocado que estaba al participar de la destrucción del bosque y opta por ayudar a la comunidad de fairies y a los animales a defenderse. Los fairies viven es un árbol-polis con múltiples ramas miniatura, semejante al inmenso árbol-palacio donde los Na’vi residen en Avatar. (Asimismo Navi, sin la coma, es el nombre de la fairy que acompaña a Link en el juego de N64 Zelda: Ocarina of Time.) Moving on.

Pocahontas:

Finalmente, en Pocahontas (1996) el capitán John Smith llega al nuevo mundo con sus soldados y con la voluntad de Inglaterra para explorar y colonizar las tierras. En Avatar y en Pocahontas las heroínas tribales deben, por mandato de su cultura, casarse con el mejor guerrero de la tribu, en el caso de Pocahontas el guerrero Kocoum, que será el nuevo líder. Pocahontas y el capitán Smith se encuentran  y se enamoran perdidamente. El capitán Smith aunque enamorado de Pocahontas aún posee la manera de pensar del blanco, y no respeta a la naturaleza ni a culturas distintas. Pero todo esto cambia cuando Pocahontas le canta “Colors of the Wind.” Entonces Smith comienza a cultivar una sensitividad sobre los nativo americanos y sospecha de los intereses de su cultura. La princesa Pocahontas tiene la facultad de poder comunicarse con la flora y la fauna, es una especie de shaman, hasta sueña simbolismos de lo que iba a acontecer. Y en ambas, Pocahontas y Avatar la naturaleza “en si” bendice y acepta al heroe-mesías, en Pocahontas mediante personaje Abuela Willoy, una árbol parlanchina, y la deidad Eywa  manifestándose con semillas, flora divina del filme Avatar.  Finalmente, el capitán Smith y su princesa deben detener la guerra entre sus pueblos antes de que sea muy tarde. La película se encarga de poner la culpa de la conquista imperialista de la tierra y la búsqueda de oro en ciertos personajes caucasos, como quien dice “no todos somos así”, como es el caso del gobernador Ratcliffe corrupto funcionario de la corona.

Este bullicioso collage de eslabones perdidos, de arquetipos hollywoodenses blanco-héroe, occidental-héroe ofrecen una visión genealógica de los mismo. Notamos la necesidad de desasociarse con lo que previamente confortaba, buscando la fuga a todo costo. El surtido de películas comparte una aversión, una implícita vergüenza que va amontonando contradicciones enfrente a ciertos rasgos de la identidad occidental. Llegando a tal grado que se  hace imperativo para el héroe-occidental, insertarse en cultura de la otredad, que se cavila como una total contrariedad. Esta siempre requiere, irónicamente, de ciertos saberes militares Modernos para preservarse. En el caso de Avatar, no solamente los conocimientos militares vienen al auxilio de los Na’vi, sino que representantes del conocimiento científico se alinean para así salvaguardar la cosmovisión del otro, en plena búsqueda de redención. Por lo tanto además de culpa de blanco, hay evidencia de culpa de la Razón. Avatar en cuanto a contenido merodea en los callejones de la culpa occidental Rousseauniana, esa nostalgia de volver a la sencillez de la naturaleza que las creaciones artificiales de la cultura soterraron en el hombre primitivo, matando el desarrollo espontáneo de sus sentimientos naturales básicos, siempre imaginados bienhechores. De las pistas que hemos recopilado en este texto entiendo que Avatar como última entrega de tal herencia reciclada, sí intenta llevar acabo algo interesante acerca de la construcción de la identidad. En este filme, (al igual en Ferngully a menor grado), el heroe-mesías es arrancado de su cuerpo y puesto en otro. Pero esta inmersión al otro mundo vía el Cuerpo del Otro sigue siendo una navegación dificultosa o quizá imposible. Al parecer en esta transferencia de conciencia nos llevamos el cuerpo al otro cuerpo, osea, la construcción del yo sobrevive el tecnológico posicionamiento, aquello que llamamos personalidad es más complejo que un burdo funcionamiento neuronal. Igualmente la identidad esta atada a una apropiación del lenguaje y la dinámica del contexto cultural dado, por donde se esparcen los entendidos que hacemos nuestros.

Menciones honoríficas

Lawrence of Arabia (1962):

The Last Samurai (2003):

The New World (2005):

Comentarios

View Comments sobre “Tras la pista del reciclaje narrativo en Avatar”

  1. Al ver la película, siempre tenía presente ese sentido de “I’ve seen this before”…ya veo que si.

  2. HAHAHAHAHA Mejor resumen de una pelicula EVER: ‘El capitán Smith aunque enamorado de Pocahontas aún posee la manera de pensar del blanco, y no respeta a la naturaleza ni a culturas distintas. Pero todo esto cambia cuando Pocahontas le canta “Colors of the Wind.” ‘

    En vdd q Cameron esta cabron. No le quito la habilidad de vender taquills, yo creo que esto le aseguro varias deudas que tenia encima, y en estos tiempos, la gente en la industria del entretenimiento tiene que hacer lo que se pueda para sobrevivir… pero pues, la gente ya se ha puesto demasiado mundana y monotona para registrar originalidad y hay que seguir dandoles los mismos cuentos con colores diferentes para que se entretengan. Por eso es que la copia esa de peliculas sigue en el cine.

  3. Eileen dice:

    No creo que se deba crucificar a Cameron por haber llevado a la pantalla lo que es claramente un seguimiento de reglas previamente establecidas en Hollywood. El arco de transformación del héroe no es una copia solamente de AVATAR, sino de grandes exitos de taquilla como MATRIX, Star Wars o Harry Potter incluso. Remontate mejor a teorías concretas: Carl Jung, Joseph Campbell, JRR Tolkien, Christopher Vogler… que veo que en tu tan suntuoso artículo no mencionas a ninguno de ellos.

    Fueron estos los que escribieron sobre el héroe en un primer lugar y si a eso vamos, todas las películas son copias. No creo que Cameron deje de saber esto, pues seguramente como guionista sabe de autores y sabe de tendencias. Él sabe lo que vende y como se vende. El gran mérito de AVATAR, lejos de ser un guión original es la forma de presentarlo en pantalla.

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