Memorias Rebobinadas: Conan The Barbarian

Reseñas

En esta entrega de Memorias Rebobinadas, José "Pepe" Pesante se reencuentra con Conan The Barbarian y sobrevive para contarnos lo que vivió.

Miércoles, 13 de junio de 2012
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Como parte de nuestra revisión del cine de 1982, decidimos comenzar con la épica de espadas y hechicería Conan The Barbarian. El mito de Conan, basado en personajes creados por el escritor Robert E. Howard en los años 30,  fue perpetuado por más de 50 libros – de diferentes autores – luego del deceso de su creador, además de 2 series de cómics publicadas por Marvel. Desde los años 70 se había intentado traer al personaje a la pantalla grande, principalmente por los productores Edward Pressman y Edward Summer. El primer borrador del guión fue escrito por Oliver Stone. Al cabo de 4 años y varios escollos para financiar el proyecto, recurrieron al productor Dino De Lauretiis, quien lo delegó a su hija Raffaella y al director John Milius, hasta ese momento mejor conocido como guionista gracias a su trabajo en Apocalypse Now, Magnum Force y Dirty Harry. Con el culturista Arnold Schwarzenegger en el papel titular y actores de la talla de James Earl Jones y Max von Sydow en roles de reparto, Conan The Barbarian tuvo su estreno mundial en marzo de 1982. Dos meses después, estrenó en los Estados Unidos, recaudando casi $69 millones alrededor del mundo.

 

La película cuenta una sencilla historia de venganza. Cuando Conan era niño, presencia el asesinato de sus padres a manos de Thulsa Doom, líder de un culto a las serpientes. Tras ser mantenido como esclavo durante su juventud, Conan (Schwarzenegger) crece y se transforma en un hombre fuerte, y sus captores lo convierten en gladiador. Es durante ese tiempo que va forjando su visión del mundo: donde todo se obtiene por la fuerza y lo mejor de la vida es “Aplastar enemigos, verlos destrozados y escuchar el lamento de sus mujeres”. Después de ganar varias peleas, recupera su libertad y comienza su travesía para vengar la muerte de sus padres. En su camino encuentra a una bruja que le ofrece techo y fuego para calentarse. A cambio de sexo, la bruja le dice como encontrar a Thulsa Doom… y procede a convertirse en un demonio. Conan espanta a la bruja y escapa, en el proceso conociendo a Subotai (Gerry Lopez), un ladrón y arquero que se convertirá en su compañero de aventura. Juntos se encamina a Shadizar, “el cruce del mundo”, a buscar a Thulsa Doom (Jones). Allí conocen a Valeria, una ladrona que termina enamorándose de Conan, y los tres juntos saquean un templo del culto. Mientras celebran su fechoría, son arrestados por los guardias del rey Osric (Von Sydow), que a cambio de su libertad les pide que rescaten a su hija de las garras del culto. Viendo la posibilidad de venganza, Conan se lanza a rescatar a la princesa y eliminar a su enemigo. Instantáneamente reconocida como la película que hizo de Arnold Schwarzenegger una estrella, el éxito taquillero de Conan The Barbarian inspiró una secuela en 1984 titulada Conan The Destroyer, además de un sinnúmero de malas imitaciones que fallaron en capitalizar en el renombre de la original. En efecto, Conan prácticamente estableció el estándar con que se medirían las películas de espada y hechicería por casi 20 años, hasta el lanzamiento de Lord of The Rings en el 2001.

Es interesante ver como algunos de los efectos especiales de este filme han envejecido de manera negativa, incluso mucho más que otras producciones de la misma época. La transformación de Thulsa Doom en una serpiente, que se supone cause miedo, termina siendo bastante risible. Al igual que el encuentro con los espíritus que quieren llevarse a un Conan desfallecido, donde la animación utilizada para representar a los espíritus hace parecer que Valeria y Subotai pelean con fantasmas de muñequitos. Por otro lado, la pelea entre Conan y la serpiente aún se siente impactante, y los efectos visuales, aunque bastante crudos, cumplen su cometido. Los escenarios siguen sintiéndose tan épicos como los recordaba, ambiciosos en su manifestación de la diversidad en la ficticia Era Hiboria.

La actuación de Schwarzenegger, un actor con poca experiencia al momento de la filmación, es simple pero efectiva, y su encarnación del bárbaro se ha convertido en un clásico. Lo mismo con la deliciosa sobreactuación de Jones y von Sydow, y de Mako como el mago que Conan encuentra en su viaje (y que sirve de narrador durante el filme). No podemos decir lo mismo de Sandahl Bergman como Valeria. De hecho, juro que mientras la película avanza y la actuación de  Arnold mejora, la de ella empeora. Acepto que se me hizo difícil parar de reír en su escena de muerte, especialmente porque se supone que añada seriedad a la trama, pero termina siendo bastante graciosa, así como de causar vergüenza ajena y todo. El otro punto que se resalta al re-visitar el filme es que es bien claro en establecer el tema del individualismo como medio para sobrevivir. Es un tema recurrente en las películas y series televisivas de los 80, donde se destaca el valor y bienestar del individuo por encima del grupo, ya sea la familia o la sociedad. El mundo de Conan es uno violento e implacable, y aún cuando Conan tiene ayuda durante la historia, al final siempre es su fuerza lo que lo resuelve todo. Lo que sí es cierto es que la película se mantiene lo suficientemente entretenida como para una buena noche de cine con amigos.

El sitial de Conan The Barbarian en la historia del cine estará seguro por siempre, no importa cuántas otras traten de suplantarla. Después de todo, sin ella, posiblemente no tendríamos Terminator ni Masters of The Universe. Eso vale celebrarlo.

Sigue la serie entera por aquí: Memorias Rebobinadas: 1982