Memorias Rebobinadas: Poltergeist

Reseñas

En esta entrega, José "Pepe" Pesante reseña Poltergeist, del director Tobe Hooper y el productor Steven Spielberg.

Miércoles, 20 de junio de 2012
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Cuando hablamos del cine en 1982 es imposible no mencionar a Steven Spielberg. El director, productor y escritor que definió el “blockbuster de verano” con Jaws (1975) es también responsable por muchos de los filmes más taquilleros de la década de los 80. Durante el año que celebramos, no solo tuvo éxito en la taquilla con E.T. the Extra-Terrestrial (la cual reseñaremos en una futura edición), si no que también nos trajo Poltergeist, la película de horror más taquillera del año. Ambas películas fueron estrenadas con una semana de diferencia durante el mes de junio del 82. Tras escoger para el puesto de director a Tobe Hooper, responsable por la aterradora Texas Chainsaw Massacre, Spielberg desató en los cines lo que ahora se considera como una de las historias de casas embrujadas más intensas y perdurables en la historia del cine.

Su origen se remonta a finales de los 70, cuando Spielberg estaba planificando una secuela para su filme de 1977, Close Encounters of the Third Kind. Titulada Night Skies, la secuela contaba sobre cómo una familia normal norteamericana era aterrorizada por seres de otro planeta. Aunque esa historia nunca se llevó a cabo, partes de ésta sirvieron para realizar Poltergeist (la familia aterrorizada), y otras partes para E.T. (la criatura de otro planeta). Para dirigir Night Skies, Spielberg había sugerido a Tobe Hooper luego de haber quedado sorprendido por su trabajo en Texas Chainsaw Massacre. Spielberg continuó con su plan de trabajo y desarrolló Poltergeist con Hooper.

En Poltergeist conocemos a los Freeling, una tradicional familia norteamericana que vive en un suburbio llamado Cuesta Verde, donde Steven (Craig T. Nelson), padre de la familia, se desempeña como corredor de bienes raíces. La familia experimenta extraños eventos en su hogar que se comienzan a manifestar cuando la hija menor, Carol Anne (Heather O’Rourke) se levanta y comienza a conversar con el televisor en medio de la noche, cuando ya no hay transmisión y sólo se ve estática. La noche siguiente, Carol Anne vuelve a quedar ensimismada con la estática del televisor y presencia cuando una especie de aparición emerge de él y se adentra en la pared de la habitación. En la mañana, su madre Diane (JoBeth Williams), es testigo de más eventos extraños: las sillas del comedor cambian de posición solas y una misteriosa fuerza mueve objetos alrededor del comedor, incluyendo a Carol Anne. Las ocurrencias llegan a su punto culminante cuando, en medio de una tormenta, un árbol del patio de la casa toma movilidad y secuestra a Robbie (Oliver Robbins), el hijo de los Freeling. Mientras sus padres tratan de rescatarlo, Carol Anne es tomada por una fuerza que surge de adentro de su clóset y desvanece. Los Freeling notan la ausencia de la niña cuando escuchan su voz através del televisor. Steven acude a un grupo de parapsicólogos para que lo ayuden a descifrar la desaparición de su hija, y éstos, luego de presenciar algunos de los fenómenos en la casa, llegan a la conclusión de que los eventos no son resultado de un embrujo “tradicional”, si no de un “poltergeist”. Steven, mientras tanto, descubre por medio de una conversación con su jefe que Cuesta Verde ha sido construida sobre antiguos cementerios que han sido movidos para hacer espacio para las casas. De vuelta a la casa, los investigadores deciden traer a una nueva experta al caso: Tangina Barrons (Zelda Rubinstein), una médium que puede contactar a los espíritus del otro lado. Junto a ella, los Freeling tratan de salvar a Carol Anne y escapar del terror que viven en la residencia.

Vi Poltergeist cuando era bastante joven, y aunque no fue en su año de estreno, yo sí era suficientemente joven para que varias imágenes de la cinta quedaran grabadas perennemente en mi psiquis y alimentaran mis pesadillas: los ataques que sufre Robbie a manos del árbol, y, más adelante, a manos de un espeluznante payaso en su habitación (de hecho, siempre me pregunté ¡¿porqué rayos este niño tendría una cosa tan horrible en su cuarto y, peor aún, sentado mirando hacia la cama?!) me trastornaron lo suficiente como para que quisiera dormir con luces encendidas por muchas noches consecutivas. La escena donde los investigadores comienzan a presenciar fenómenos en la casa, en especial la toma del pedazo de pollo lleno de gusanos, también logra una combinación de susto y asco, aún efectiva después de 30 años. Y no podemos olvidar la escena donde decenas de cadáveres en ataúdes salen del suelo de la casa de los Freelings, momento en que se produce una de las líneas mas memorables de la película y para el cual se utilizaron esqueletos de verdad para añadir realismo a la misma. Esto le ha dado a la película un aura aún más misteriosa, ya que se cree que debido al uso de estos esqueletos, una maldición cayó sobre la filmación: Dominique Dunne, que interpretó a Dana, la hija mayor de la familia, fue asesinada en noviembre de 1982 por su novio, y Heather O’Rourke, quien hizo de Carol Anne en Poltergeist y sus dos secuelas, falleció a los 12 años por complicaciones de salud poco usuales para niños de esa edad.

Cuando llega el momento de juzgar el trabajo tras bastidores, la cosa se complica. Las historias del productor, Spielberg, metiendo la cuchara en el trabajo de Hooper como director son legendarias. Se conoce que Spielberg estuvo en el set prácticamente todos los días de la filmación, dando órdenes a actores y personal, muchas veces en directa contradicción a instrucciones previas del director. Supervisó cada efecto especial en persona y creó muchos de los “storyboards”, todo esto además de haber creado la historia original y co-escribir el libreto. De hecho, el Directors Guild of America investigó si el crédito de Hooper como director “había sido denigrado por comentarios que Spielberg había hecho” sobre la autoría del filme, comentarios que se exacerbaron cuando se lanzó este teaser trailer con el crédito de Spielberg en letras más grandes que el de Hooper.

Eventualmente, Spielberg publicó una carta de página completa en la revista Hollywood Reporter, donde alababa la labor de Hooper como director y agradecía su “habilidad para darle amplio espacio a su participación creativa”. Lo que sí es cierto es que, al repasar el filme, la ‘firma’ de Spielberg está en todas partes. Un ejemplo de ese toque se dio durante la preparación del libreto, cuando el co-libretista Michael Grais y Hooper sugirieron que, para acentuar la clase de peligro en el que los Freelings se encontraban, debería morir alguno de los miembros de la familia. Spielberg decidió que era mejor hacer a Carol Anne desaparecer por el portal en su clóset, pero que era esencial tenerla de vuelta en algún momento para darle al público un sentido de satisfacción y recompensa en medio de la tensión. Son toques como éste, acompañados de la excelente música incidental por Jerry Goldsmith (que fue nominada para un Oscar y perdió ante la banda sonora de E.T.), que aumentaron el público para el filme y aseguraron el éxito en taquilla y su perdurable atractivo.

Sigue la serie entera por aquí: Memorias Rebobinadas: 1982