Memorias Rebobinadas: Death Wish II

Reseñas

En esta entrega, Titus Isaac López reseña la segunda parte de la saga de películas de venganza de Charles Bronson, Death Wish.

Martes, 14 de agosto de 2012
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Ocho años después de rodar Death Wish (1974), el actor Charles Bronson regresa junto al director Michael Winner para brindarnos otro capítulo en la vida de Paul Kersey, el famoso arquitecto de Nueva York que decide tomar la justicia en sus manos luego de que una ganga de criminales ataca a su familia y asesinan su esposa, dejando a su hija con vida pero traumatizada de por vida. La película original está basada en la novela de Brian Garfield, aunque solo incluye a algunos de sus personajes y situaciones. A pesar de eso, la película fue un éxito con el público, y se cuenta de cómo la gente aplaudía cada vez que Paul Kersey eliminaba a uno de los criminales. Su influencia se ha dejado sentir en películas desde The Exterminator (1980), Defiance (1980), Mrs. 45 (1981), hasta The Brave One (2006), Death Sentence (2007) y Harry Brown (2009). Mucho tardaron en hacer una segunda parte, pero al fin se materializó en 1982.

En la secuela Death Wish II, sin duda la película más controversial de las cinco partes que componen la serie, Kersey se relocaliza con su hija Carol (Robin Sherwood) a Los Angeles, California, donde trabaja en la construcción de un nuevo edificio para la cadena KABC Radio y hasta comienza una nueva relación con una de las reporteras, Geri Nichols (Jill Ireland, la esposa de Bronson en la vida real). Todo parece ir bien hasta que Kersey es atacado por miembros de una ganga mientras compra un helado (pendientes a Laurence Fishburne y Kevin Major Howard interpretando a Cutter y Stomper, dos de los miembros de la ganga).

Ellos roban la billetera de Kersey, obtienen su dirección residencial, y deciden invadir su casa, dando paso a la escena que le daría a esta película su reputación: la violación de la ama de llaves, Rosario (Silvana Gallardo). Kersey llega con su hija a la casa, donde es sorprendido por la ganga; estos le dan una paliza pero no lo matan, prefiriendo mejor llevarse a su hija, lo que paso a la segunda escena controversial de violación. Carol termina muriendo, y esto causa que Kersey regrese a sus antiguas costumbres. Paul Kersey se adentra a las áreas más calientes de Los Angeles vestido de vagabundo, topándose con borrachones, travestis, prostitutas y otros personajes, con una sola misión en mente: la venganza. Poco después, a raíz de las acciones de Kersey, el jefe de la policía (Anthony Franciosa) se ve obligado a mandar a buscar ayuda de Nueva York. Ellos envían al Detective Frank Ochoa (Vincent Gardenia), la persona que descubrió que Kersey era el vigilante en la primera película, con la idea de que este encuentre a Kersey antes de que la policía de L.A., y lo detenga.

La película fue condenada de manera unánime por los críticos de la época: la cadena BBC condenó al director, Bronson fue cuestionado por actuar en ella y las reseñas en general fueron negativas, e incluso recibieron 0 estrellas por parte de Roger Ebert. Todos las reseñas mencionan, entre otras cosas, la manera brutal en que fueron filmadas las escenas de violación. La primera película no pasó sin tener sus críticas, no solo por la violencia, si no también por las implicaciones de apoyar un vigilante y sus acciones fuera de la ley. La segunda película toma la fórmula de la primera y la amplifica, con más cinismo, más armas, y las escenas de violación. Para ser honesto, estas escenas de la película son bastante gráficas, y puedo entender cómo a muchos les resulta fuerte verlas. Sin duda alguna, son más gráficas que las de la primera película, y hasta se puede encontrar en internet entrevistas con las actrices involucradas en las que explican lo difícil que fue para ellas hacer estas escenas. Aún hoy día la versión que está disponible en DVD está editada, lo que es evidencia de la reputación de esta película.

Fuera de la controversia, que no es nada nuevo para estas películas, Death Wish II introduce nuevos elementos a la serie: Cannon Films (Yoram Globus and Menahem Golan) compró los derechos de Dino De Laurentiis, convirtiendo a esta en la primera colaboración entre Bronson y Winner junto a Golan / Globus. La música es provista por Jimmy Page, introduciendo por primera vez la música característica que muchos recuerdan de estas películas, con sonidos en sintetizadores (la música se continuaría usando en Death Wish 3).

A diferencia de la primera película, la venganza de Kersey aquí es más directa, pues logra encontrar específicamente a quienes le hicieron mal y cobrárselas. También se puede notar la introducción a la serie del uso de armas automáticas cuando vemos un tiroteo en un parque en el que la ganga usa Uzis y M-16 (!!). Death Wish 3 luego lleva este elemento más allá, introduciendo lanza cohetes L.A.W.S., granadas y hasta una .50 Browning (!!!!). Esta también sería la primera vez que Bronson rueda una secuela para una película donde él es el protagonista. Por último, el personaje de Paul Kersey comienza a usar “one liners” antes de eliminar a sus víctimas, como en la famosa escena donde Kersey acorrala a Stomper (Kevin Major Howard), y tras fijarse en que este lleva un crucifijo, Kersey le pregunta “¿Crees en Jesús?”. Stomper contesta “Sí” y Kersey, de manera fría y sádica, le dice “Pues ahora lo vas a conocer…” y procede a dispararle, vaciándole la pistola encima.

Death Wish II no es una película perfecta: algunas de las actuaciones no son muy buenas, particularmente la de Steffen Zacharias como Dr. Clark, un psiquiatra que trata de reformar criminales, y Don Dubbins como Mike, el informante del Det. Ochoa. A veces los miembros de la ganga parecen sacados de West Side Story o de Fame, y escenas donde ellos salen bailando al son de música de los 80 no ayuda mucho a que los tomemos en serio. La cinematografía ha sido criticada también por su aspecto oscuro y semi-borroso, pero yo encuentro que contribuye a la atmósfera del mundo que Kersey habita. La película en general se mueve rápido, y estos elementos no son un gran problema, y hasta contribuyen al entretenimiento para muchos que la consideran “so bad, it’s good”.

Estas películas fueron hechas con un público específico en mente, y debo decir que son efectivas en lo que se proponen. Charles Bronson es Paul Kersey, sin lugar a dudas, y Kersey es el vigilante clásico. En esta, como en las otras películas, Bronson logra hacer un buen trabajo, sencillo, pero efectivo en mi opinión. Él tiene algo frío en la mirada, que convence en papeles vengativos (Once Upon a Time in the West, del 1968, es tremendo ejemplo también de lo efectivo que podía ser el estoicismo de Bronson en películas). Charles Bronson tenía 61 años de edad al rodar Death Wish II, lo cual es impresionante si comparamos su trabajo con el de otros actores más jóvenes en papeles similares.