Man of Steel

Reseñas

José "Pepe" Pesante reseña Man of Steel, la nueva adaptación fílmica del héroe más famoso de todos los tiempos, Superman.

Jueves, 13 de Junio de 2013
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Superman esposado

Superman esposado

 

Hay momentos en Man of Steel que amenazan con convertirse en escenas emblemáticas del cine de superhéroes moderno. Entonces, la expectativa se desvanece detrás de efectos digitales que se hacen cada vez más excesivos mientras avanza la película, robándole la emoción, lo especial, a esas escenas. Aquí yace uno de los problemas principales de la nueva adaptación cinematográfica del héroe más famoso de DC Comics: en su afán por “going big“, el Superman de Zack Snyder pierde su corazón.

 

 

La historia de origen de Superman es una de las más conocidas en el mundo de los cómics. Kal-El es enviado a la Tierra por su padre Jor-El para que sobreviva la destrucción de su planeta natal Krypton. Es criado en Smallville por Jonathan y Martha Kent, donde descubre que posee poderes sobrehumanos. Cuando crece utiliza sus poderes para ayudar a la humanidad, mientras esconde su identidad trabajando como reportero en el periódico Daily Planet como Clark Kent. Creo que no se me quedó nada, ¿verdad?

 

Hay varios elementos de ese origen en esta nueva versión de Superman, entremezclados con muchos otros para traer al ícono de DC al cine del siglo 21. Pero no al siglo 21 como Bryan Singer intentó hacer en Superman Returns, con sus reverencias al canon cinematográfico original de Richard Donner, sino al tiempo de The Dark Knight, Transformers y The Avengers, donde el realismo toma más precedencia, y la inocencia y pureza de caracterizaciones como la de Christopher Reeves – y hasta cierto punto Brandon Routh, ambos actores que han encarnado al hombre de acero en cine anteriormente– serían para el Hollywood actual el equivalente a una muerte taquillera.

 

Michael Shannon como el General Zod

Michael Shannon como el General Zod

 

El primer acto contiene muchos de los mejores visuales del filme, mostrándonos Krypton como jamás lo hemos visto en la pantalla grande, y francamente, como mejor se ha mostrado. El diseño del planeta, desde su topografía y arquitectura hasta su tecnología es interesantísimo y vibrante. Russell Crowe, interpretando a Jor-El, tiene excelentes momentos en esta película, mayormente en este primer acto. Jor-(De hecho, entre su actuación aquí y en The Man With The Iron Fists, continua creciendo mi simpatía hacia el.) El primer acto también establece el conflicto principal de la trama, con el General Zod (Michael Shannon) y su bando de militares rebeldes, quienes son enviados al Phantom Zone después de un fallido golpe de estado.

 

Una vez comenzamos a ver el desarrollo de Kal-El, o Clark Kent (Henry Cavill), en la Tierra, empiezan los problemas de ritmo de la película. El uso de flashbacks para contar los eventos de la infancia de Clark intentan inyectarle al tuétano del filme sus temas principales de honor, valor, y entereza – por medio del personaje de Jonathan y Martha Kent (Kevin Costner Diane Lane, respectivamente) – pero al final ninguna de estas nobles características importa. La historia se convierte en “hombre bueno del espacio es buscado por hombres malos del espacio que intentan destruirlo”, mientras el bueno defiende a su planeta adoptivo y nos trata de convencer, con sus acciones, de sus buenas intenciones.

 

Afiche promocional de Man of Steel

Afiche promocional de Man of Steel

 

Así que hablemos un momento de esas acciones, ya que prácticamente todas se desarrollan en el atropellado tercer acto. Entiendo la idea de que la fuerza en la Tierra de Kal-El, Zod, y su banda de kryptonianos es inmensurable y prácticamente imposible de contener, pero los efectos especiales que demuestran la destrucción causada por las batallas de estos extraterrestres es verdaderamente excesiva al punto de desmerecer el desenlace del filme. La batalla, que comienza en Smallville, se traslada a Metropolis y destruye fácilmente más ciudad que cualquiera de las 3 películas que mencioné anteriormente. Es tan absurdo el nivel de destrucción como efecto de estos alienígenas golpeándose unos a otros que llega a cansar, y le quita el lustre a las escenas que todos esperamos después de tanto set-up.

 

El Superman de Cavill es, visualmente, impresionante. Maneja efectivamente las escenas de acción y porta muy bien el uniforme. Lo que no logra vender del todo es la importancia de ser Kal-El; de ser, como dice Papa Kent, “la respuesta a ‘si estamos solos en el universo'”; del sacrificio, y del conflicto que tiene. Cosas importantes para el Superman del siglo 21. Michael Shannon como Zod hace un excelente villano, y nunca dudamos que fuera a brillar, por su calibre al interpretar este tipo de papeles. La justificación de Zod y la manera en que se desarrolla el personaje, es uno de los puntos brillantes del filme. Amy Adams como Lois Lane es efectiva y fue agradablemente sorprendente en vender en momentos a Lois como la conocemos, atrevida y con carácter fuerte. El resto del elenco, incluyendo a Laurence Fishburne como Perry White, hace lo que debe, ni más ni menos.

 

Zack Snyder, que ha hecho su carrera con películas visualmente interesantes pero que a nivel de historia son algo vacías, se anota lo que posiblemente sea su mejorcita con Man of Steel (para el récord, soy fanático de su adaptación de Watchmen, así que usted sea el juez). David Goyer, por su parte, carga con mucha de la culpa de las fallas del filme por su libreto que trata al hombre de acero con una seriedad que raya en lo solemne. Hay un intento de momento jocoso en la película, UNO…y no funciona. Y vamos, no tiene que ser una comedia, pero tanta seriedad en 143 minutos es agotador, más aun cuando Marvel, y hasta el mismo productor ejecutivo de Man of Steel, Christopher Nolan, han demostrado que puedes balancear realismo y seriedad con diversión y escapismo.

 

En el aniversario número 75 de la creación de Superman, es un placer tenerlo de vuelta en los cines. Hay una generación completa que no ha vivido el tener una serie de películas del hombre de acero en la pantalla grande. Sólo nos entristece que Man of Steel no haya sido una increíble película que llenara nuestras expectativas. En vez de concentrarse en encontrar como contar la historia de nobleza y entereza de carácter de este extranjero en tierra extraña, una historia que ha perdurado por 75 años en infinidad de versiones, busca apelar a la afición a lo bombástico de una generación criada con videojuegos y excesos. Esperamos que su secuela, que ya está en preparación, sea mejor.