Return To Nuke ‘Em High Volume 1

Reseñas

Héctor Bauzó reseña la secuela al clásico de Troma. 

Martes, 15 de abril de 2014
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Arte del blu-ray de Return to Nuke 'em High Volume 1

Arte del blu-ray de Return to Nuke ‘em High Volume 1

 

Troma tiene un lugar especial en mi corazón. Vi Toxic Avenger por primera vez cuando mi edad solo consistía de un dígito, lo cual no se si sea razón suficiente para llamar a Servicios Sociales. Aparte de películas cómicas, vulgares y llenas de sátira, Troma ha sido una fuente de talento de donde personas como James Gunn y Trey Parker dieron sus primeros pasos en la industria. A pesar de ser un estudio que lanza películas de contenido cuestionable, siempre han sido quienes van contra la corriente, especialmente cuando la censura y los moralistas se ponen a joder con la industria del cine. No por esto significa que no puedo ver las fallas en estas películas. Aunque Return To Nuke ‘Em High Volume 1 – la primera parte del nuevo proyecto de Troma – cuenta con momentos graciosos y chocantes, lo cual es requisito para que la película sea lo que es. El humor y la sátira del filme original sobrevive la adaptación a la era de la comida orgánica y el ciberactivismo. Lo que no funciona muy bien es una trama que se siente incompleta y desorganizada.

El detonante de esta historia es la comida que le sirven a los estudiantes de la escuela superior de Tromaville. La compañía Tromorganic Foodstuffs, la cual construyó sus facilidades sobre las ruinas de la antigua planta nuclear de Tromaville, le suple a esta escuela alimentos de calidad cuestionable a un módico precio. Durante un Taco Tuesday, varios estudiantes comienzan a morir y a sentir los efectos de la contaminación tóxica de la comida. Para el Glee Club de la escuela, la comida contaminada los convierte en una pandilla de cretinos que toman la ciudad en sus manos con extrema violencia y dulces melodías vocales que seducen hasta a los corazones más negros. Entre todo este caos encontramos una historia de amor donde una ciberactivista y una chica “high class” (que tiene un pato de mascota) intercambian fluidos corporales. Estas también se convierten en mutantes y comienzan a pelear contra los punkos tóxicos que cantan lindo. ¿No hace sentido, verdad? Ya ven porqué llevo pujando varios días para escribir esta reseña.

Visualmente, esta es una de las películas de Lloyd Kaufman con mejores valores de produccion. A pesar de ser una producción de bajo presupuesto, los efectos prácticos ponen en vergüenza a los utilizados en películas como Aftershock. Hay momentos en donde se utiliza algo de efectos digitales, pero nada como para reemplazar la clásica carnicería visual de Troma. Es bueno ver que la calidad de imagen ha mejorado muchísimo desde Poultrygeist sin tener que sacrificar la clásica paleta de colores (mucho verde neón) que caracteriza al estudio. La banda sonora es algo iritante y, hasta cierto punto, se siente fuera de lugar. Quizás sea una cuestión de gustos, pero creo que es el peor soundtrack que he escuchado desde que revisité la versión original de Last House On The Left.

La mayor falta de este filme viene por su estructura, porque éste no debió ser divido en dos partes, evidentemente para el beneficio económico que esto le pueda traer al estudio. Los que vimos la primera parte ahora nos vemos obligados a ver la segunda para tener una idea más clara de lo que está pasando, ya que su trama se siente menos como una historia completa y más como una secuencia de escenas que están juntas solo porque se filmaron en ese orden. Ejemplo de esto son las escenas de romance entre la ciberactivista y “la nena de chavos”. De momento están interactuando como si fueran parte del elenco de Saved By The Bell y a los pocos minutos tienen su momentos de fuego uterino y pasión desenfrenada a lo Mulholland Drive. Tambien pasa con una secuencia de persecución que solo fué puesta en la película para reutilizar por vez número no-se-cuantos la escena del carro que se vuelca en Sgt.Kabukiman NYPD cuando ésta no tenía ningún tipo de contexto ni movía la trama de la misma, aunque ya esto es un pecado común de Kaufman en varias de sus películas más recientes. Por otro lado, el tono de la película sufre cuando tienes actores que tratan de actuar seriamente y aquellos que actúan al estilo exagerado de Troma. Aquí no hay un punto medio; la mitad anda trabajando como si participaran de un unitario de Xcel TV y los otros tratan de canalizar a su Daniel Day Lewis interno.

Return To Nuke ‘Em High Volume 1 hace muchas cosas bien. El estilo satírico de Kaufman aún es tan tajante como lo era en la década de los 80. Lo mismo se puede decir de su buen ojo para las escenas de sexo, la violencia y parodias de las tendencias políticas o de la cultura popular del momento. Lo que me molesta es que esta película se siente como que nunca se debió extender a dos volúmenes, especialmente considerando que hay muchos momentos donde la historia se siente demasiado segmentada y poco cohesiva, lo cual es una falla grave considerando que todas las películas dirigidas por Kaufman son filmadas en secuencia. Los fanáticos de Troma devorarán este film como un buffet de pizza. El resto del público estará muy confundido como para querer de terminar ver la misma. Quizás es que estoy harto de que todas las películas terminen siendo trilogías o doble tandas, pero espero que la segunda parte me ayude a tener una idea más clara de lo que está pasando.

Héctor Bauzó Lago (@hectorlaparka en Twitter)