Sabotage

Ensayo

Héctor Bauzó Lago reseña Sabotage, el nuevo filme de Arnold Schwarzenegger.

Jueves, 1 de Mayo de 2014
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Arnold Schwarzenegger en Sabotage

Arnold Schwarzenegger en Sabotage

Ridícula. Cafre. Con un libreto que parece sacado de los baños de una escuela superior. La nueva película de David Ayer, director de End of Watch y Training Day suena como la pesadilla de cualquier crítico pretencioso; esos que se les hace difícil admitir que no todas las películas tienen que ser “arte” y que el propósito principal de cualquier película es entretener. Y es que Sabotage, película que estrenó hace unas semanas en la isla, no es una de esas películas “perfectas” y dignas de un Óscar. Sin embargo, me atrevo a decir que es una de las películas más divertidas que he visto este año. Apaga el cerebro, saca el zafacón de popcorn y prepárate.

Sabotage cuenta la historia de este escuadrón de agentes ultra corruptos, ebrios y tecatos de la DEA que están siendo asesinados luego de intentar robarse diez millones de dólares de un cartel de drogas. Arnold Schwarzenegger interpreta al agente John “Breacher” Wharton, líder del escuadrón de la DEA con más arrestos y operativos exitosos en la historia del departamento. Este tuvo que ver cómo un capo y sus secuaces torturaban y asesinaban frente a una cámara a su esposa e hijo, de los cuales estuvo recibiendo partes de estos – incluyendo la cara de su esposa – por correo por varios meses. La película comienza con la escena donde Breacher está viendo como el cartel tortura a su esposa mientras el tiene sus manos cubiertas en la sangre de su familia, algo que parece sacado de 8mm o Tesis. El tono del resto de la película no es tan serio, pero si se mantiene igual de violento, cosa que es refrescante en esta era de películas de horror y acción clasificadas PG-13.

Afiche promocional de Sabotage

Afiche promocional de Sabotage

 

Si vemos la película desde un punto técnico, las escenas lucen mucho como las de End of Watch (menos el aspecto “found footage“) en cuestión a los ángulos de las tomas y los colores usados en la misma. Es una película con una estética cruda y sin los excesos más Snyder-ianos de las películas de acción modernas. Las explosiones de violencia y tiros son tan fascinantes como los momentos en que Olivia Williams (como la agente Brentwood) y Harold Perrineau (como el agente Jackson) interactúan y se joden entre si. Ahora que lo menciono, el ver a los personajes de la película jodiendo unos con otros e insultándose de las maneras más absurdas es parte del encanto de esta película. El diálogo es tan vulgar que raya casi en lo cómico, lo cual es geníal y combina muy bien con la violencia extrema. A veces, la película parece un proyecto de Schwarzenegger que estuvo guardado desde los 80 y que nadie se atrevió a tocar por ser extremadamente violenta y tener la actitud de 40 Nicholas Cages. Claro, hay unos saltos de lógica y baches en la trama que no tienen justificación y momentos donde no hay repercusiones por algunas de las cosas que pasan en la trama, pero la película es tan entretenida que es fácil perdonar esas fallas.

Lo más sorprendente es ver a Schwarzenegger y al resto del elenco darle credibilidad y carisma a los personajes. En manos de actores menos capaces, la película hubiese sido insufrible. A pesar de que la trama se reduce a “Nos vienen a matar. Vamos a ver porqué”, son las interacciones entre personajes y el diálogo que va de serio a Mireille Enos diciéndole a alguien “cómete una bolsa de bichos, cara de cabrón” lo que carga con la película. Quizás estoy siendo muy generoso con la película por el hecho de que extraño este tipo de películas de acción, pero no siempre necesito algo tan oscuro y complejo como Prisoners en la pantalla del cine. Pero esta película le pertenece a las mujeres. En este barril de testosterona pura, Williams y Enos son quienes realmente reparten el bacalao. Es fabuloso ver a la agente de la DEA Lizzy Murray (Enos) irse de pico a pico con los super machos como Sam Worthington, Josh Holloway y Joe Manganiello y ser más vulgar y violenta que sus compañeros. Hasta el a veces insoportabe Terrence Howard es capaz de mantenerse al nivel de sus compañeros de escuadrón sin sonar forzado o muy artificial, lo cual es admirable considerando que no es el tipo de actor que uno usualmente vería haciendo el papel de “uber macho”.

Considerando que estamos en el vacío de peliculas pre-verano, Sabotage es la mejor opción que hay para ver en el cine entre tanta película aburrida y/o que subestima la inteligencia de la audiencia. Por más absurda que su trama parezca, es de las películas más divertidas que ha hecho Schwarzenegger desde su regreso a Hollywood. Aquellos que condenan la violencia y el lenguaje soez en el cine se pueden quedar sin verla. Los que aún estamos molestos porque quizás The Raid 2 no llegue a las salas de Puerto Rico tienen una opción para calmar esa sed de sangre y gente explotando en pedazos que nos tiene sufriendo.

Héctor Bauzó Lago (@hectorlaparka)