Retro-Reseña: 8 Million Ways To Die

Reseñas

En honor al reciente lanzamiento del filme A Walk Among The Tombstones, Héctor Bauzó Lago reseña la primera aparición cinematográfica del personaje principal, el filme 8 Million Ways To Die, del 1986.

Domingo, 5 de octubre de 2014
Cero comentarios

Auspiciado por:

Afiche promocional de 8 Million Ways To Die

Afiche promocional de 8 Million Ways To Die

A Walk Among The Tombstones es una de las películas más llenas de suspenso en las que Liam Neeson ha trabajado. Su paso deliberado, junto a una trama tensa y oscura, hacen de esta una de las ofertas de suspenso más acertadas de este año. El personaje de Matt Scudder es uno lleno de fallas; un detective alcohólico (en rehabilitación) que fué despedido de la fuerza policiaca y que tiende a asociarse con las personas más nebulosas que te puedas imaginar cuando trabaja en sus casos. Esta combinación de un héroe atípico y personajes bastante perversos dan paso a conversaciones y eventos que mantienen al espectador arrancándose los pelos mientras ve esta película. Pero A Walk Among The Tombstones no es la primera vez que vemos a Matt Scudder en la pantalla grande.

 

En 1986 Jeff Bridges interpretó a este personaje en una película donde pasa la gran mayoría del tiempo jodiendo a Andy García en una de las películas más sucias de esta década. 8 Million Ways To Die es una de las historias que precede al reciente film de Scott Frank. Basada en el quinto libro de Lawrence Block, esta película pone a Matt Scudder en medio de una red de narcotráfico y prostitución donde la acción es mucho más intensa que en las aventuras de Liam Neeson por Hell’s Kitchen. A pesar de ser considerada por algunos críticos como un desastre (al punto de enterrar la carrera del tremendísimo director Hal Ashby), esta es una película que puede compartir el espacio que ocupan películas de acción queridas por muchos fans del género como Death Wish y L.A. Takedown.

 

Matt Scudder es un detective que termina matando a un tirador de drogas frente a la esposa e hijos del este, lo que lo lleva a hundirse en el alcoholismo y perder su trabajo y familia. Este entra a Alcohólicos Anónimos, donde conoce a una mujer que lo invita a una mansión en el área de Los Ángeles. Al llegar, Scudder se encuentra con una trabajadora sexual llamada Sunny (interpretada por Alexandra Paul) que le pide su ayuda luego de que esta lo trata de seducir. Esta le dice que teme por su vida y le ofrece la friolera de $5000 dólares para que esta pueda escapar del círculo de prostitución donde trabaja. Luego de intentar hablar con Chance (interpretado por Randy Brooks), quien es el dueño de la mansión (y que ha tenido sus roses con Scudder anteriormente) sobre la situación de Sunny y descubrir que este nunca ha maltratado a sus chicas, esta es asesinada brutalmente y Scudder termina en un hospital. A pesar de estar herido, intoxicado y sin recordar que le pasó, este comienza a investigar la muerte de Sunny, lo cual lo lleva a chocar cabezas con uno de los narcotraficantes más peligrosos del área de Los Ángeles (contrario al setting original del libro en New York).

 

Esta película hace muchísimas cosas bien. Empezamos con las actuaciones de un Jeff Bridges acabadito de salir de su nominación al Óscar por Starman, una Rosanna Arquette que aún lucía hermosa (aunque no tanto como su hermana Patricia “qt 3.16” Arquette para esa época) y Andy García en full Marielitos mode (al punto de hacer ver al Tony Montana de Al Pacino como una persona razonable y tranquila). Rosanna Arquette interpreta a Sarah, otra de las call girls que trabaja en la mansión de Chance. Esta termina asociándose y ayudando a Scudder con el caso de Sunny, lo cual pone en alerta a Ángel Maldonado (García) sobre las intenciones de Scudder. La química entre Jeff Bridges y Andy García en pantalla es genial y el diálogo entre estos es ultra vulgar y tenso. Ninguno de los actores se aguantó a la hora de darle vida a sus personajes, lo cual ayuda mucho en una película que depende más de la interacción entre actores que en los disparos y tomas en cámara lenta. El personaje de Matt Scudder nunca se siente como un cliché a pesar de caer en el grupo de detectives alcohólicos. Este es un personaje tridimensional, con sus fallas y virtudes, lo cual hace que tengamos empatía por el (cosa que también pasa en A Walk Among The Tombstones). Oliver Stone escribió la adaptación del libro a la pantalla grande, y aunque este diga que desecharon su libreto y que todo el diálogo fue improvisado, hay mucho de su toque – muy similar a su trabajo en Scarface – en esta película.

Jeff Bridges y Andy García en 8 Million Ways To Die

Jeff Bridges y Andy García en 8 Million Ways To Die

 

Andy García se convirtió en uno de los mejores villanos de la década gracias a esta película. Sus intercambios con Jeff Bridges, especialmente en la escena donde Scudder y Maldonado se encuentran comiendo piraguas y discutiendo sobre hacer negocios de la manera más agresiva-que-pasiva que te puedas imaginar, son increíbles. Hay momentos donde Rosanna Arquette puede lucir como una Megan Fox cualquiera (como en una escena donde alardea no tener maquillaje cuando tiene como cuatro libras de liner en cada ojo) pero esta también saca algo de carácter cada vez que discute con Scudder Quizás ella no sea una de las mejores actrices, pero su trabajo en esta película la ayudó a trabajar con papeles más “sleazy” (como Pulp Fiction). Quien se lleva una mención honorífica es Randy Brooks en su papel de Chance. A pesar de ser un “traquetero”, este está tratando de correr negocios legítimos (salvo por sus “call girls”) y mantenerse fuera del narcotráfico. Para ser un personaje que sirve de puente entre el protagonista y el villano, Chance tiende a robarse cada escena en la que aparece. Imaginen a un Carl Weathers poseído por el espíritu de Rick James y tienen al precursor de James Doakes (del show Dexter). Son estos personajes los que levantan a esta película a un estatus de culto y la hacen una de las películas de “Neo Noir“más entretenidas de esa década.

 

¿Es necesario ver 8 Million Ways To Die antes de ver A Walk Among The Tombstones? No. ¿Debería ver 8 Million Ways To Die luego de ver A Walk among The Tombstones? Si te quedaste con las ganas de ver más Matt Scudder antes de entrar de lleno a los libros, pues si. A pesar de que cambiaran la historia de New York a California, esta película tiene esa pestecita a Miami Vice, 10 To Midnight y Manhunter que llena mi corazón de alegría. Es el tipo de película de acción y suspenso que no pide perdón a la hora de ser vulgar y violenta pero que sabe dejar que las interacciones entre personajes sea lo que mantenga al espectador interesado en lo que ve en pantalla. Es una pena que esta película no se pueda conseguir fácilmente en DVD (solo aparecen DVDs de otras regiones no compatibles con Estados Unidos y Puerto Rico), pero si tienes un VHS que funcione (o un LaserDisc player si eres tan afortunado como yo) puedes conseguir una copia que puedas añadir a tu colección.

 

 

Héctor Bauzó Lago (@hectorlaparka)