En esta entrega el señor José “Pepe” Pesante nos da sus impresiones sobre el filme Pandorum.

Desde la salida del filme Alien en 1979, temas clásicos del género del terror, como el aislamiento, la paranoia y la supervivencia, han quedado entrelazados con la ciencia ficción. Esto ha inspirado a un sinnúmero de cineastas a revisitar estos temas y utilizarlos como punto de partida para una variedad de historias que han enriquecido el idioma visual de ambos géneros.
En la nueva película de ciencia ficción y terror Pandorum, se intenta explorar una vez más estos temas dentro del marco de un pastiche de aquellas películas; y aunque falla en alcanzar la efectividad de los clásicos a los que referencia, de alguna extraña manera funciona.
En el filme de Christian Alvart (Antibodies, Case 39), los tripulantes de una nave espacial creada para alcanzar nuevos planetas despiertan de animación suspendida sin memoria de quiénes son y por qué están ahí. Los astronautas Bower (Ben Foster) y Payton (Dennis Quaid) intentan recobrar control de la nave, y descifrar el enigma en el que se encuentran. Mientras tanto, deben sobrevivir ante la amenaza de unos seres que se encuentran con ellos en la nave, y cuya única misión es eliminarlos.
Desde su inicio, Pandorum “toma prestado” elementos de la mencionada Alien, y a su vez canibaliza partes de la serie de televisión Battlestar Galactica (2003), The Descent (2005) y hasta de Fight Club (1999), sin ningún tipo de compasión. No es fácil ser original cuando se trata de ciencia ficción moderna, pero en el caso de Pandorum, la inspiración tomada de estos filmes se trata menos como homenaje y más como un intento de hacer pasar el collage como algo innovador y original. Es un Frankenstein, y sus puntos de sutura están bien marcados. Interesantemente, las referencias que más resaltan son las de dos películas con lazos reales a la cinta: Event Horizon (1997) y Resident Evil (2002). Éstas fueron dirigidas por Paul W.S. Anderson, quien funge de productor en Pandorum. De la primera película toma el diseño visual y lo desarrolla muy bien, así convirtiéndose en una de las principales fortalezas de la película; de la segunda toma las irritantes acciones de las criaturas en la nave, que recuerdan a algunos de los “infectados” en la trilogía (pronto tetralogía) de Resident Evil. Aún con ese agravante, las escenas de acción son frenéticas y ayudan a la sensación de desorientación y paranoia del filme.

El libreto, de Travis Malloy y Alvart, está plagado de huecos en la trama y líneas mediocres que sólo quedan salvas por el calibre de las actuaciones de Foster y Quaid, quienes hacen lo mejor que pueden con el material disponible. El recurso de Quaid, de hecho, está bastante restringido, y hubiese ayudado aún más a la película a brillar. Foster, por su parte, inyecta en su caracterización de Bower suficiente pasión como para prestar relevancia al personaje. Esto, junto a unos puntos en la historia -- que, aunque predecibles, terminan siendo bastante astutos -- finalmente hacen de la película una disfrutable y amena, a pesar de todos los problemas que la plagan.
Si eres fanático de alguna de las películas mencionadas, pero tienes claro que éstas son difíciles de superar, posiblemente disfrutes Pandorum. Es un popcorn flick que aspira a ser más profunda y falla, pero obtiene puntos por esfuerzo.














