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Miguel Santos indaga sobre la enigmática y profética figura del Magistrado Daniel Paul Schreber, co-incidencia desde Dark City (1998).

En la película Dark City (1998), el actor Kiefer Sutherland es el Dr. Daniel Paul Schreber.

Me interesa rebuscar un poco sobre algunos detalles de las películas, detalles que muchas veces asumen una preeminencia inmensa al momento de cualquier exploración y/o lectura posible. En la película Dark City (1998), el actor Kiefer Sutherland es el Dr. Daniel Paul Schreber, personaje que se nos manifiesta con cierto aire macabro, enfermizo y patético. Schreber como único humano que conoce del andamiaje invisible de la ciudad, ya que colabora en su construcción. Re-crea, llena y vacía los espacios de la ciudad una y otra vez, para hacer la potestad de los Strangers, especie de extraterrestres que se encuentran al borde de la extinción. Hacen sus experimentos en los humanos, a los que constantemente confecciona los roles de espacios e identidades sociales/sociables. Cada memoria fue sintéticamente implantada, colocándolo al cada sujeto en diferentes posiciones y situaciones en la sociedad. Con este estudio objetivo de “lo humano”, los Strangers ansiaban secamente recobrar su fertilidad.

En una travesía por el omnisciente Internet encontré pues, que si hubo un tal Daniel Paul Schreber, un juez en Alemania para finales del siglo 19, que en plena brillantes de su carrera sufrió de una muy curiosa psicosis. Entre 1900 y 1902, hallándose ingresado en el asilo de Sonnenstein, Daniel Paul Schreber escribió sus experiencias de la locura, en su libro Memorias de un Enfermo de Nervios. Schreber intenta proveer unas rigurosas observaciones acerca de su psicosis, unos fenómenos que a él mismo le resultan dificultosos de comprender, mientras va aceptando y racionalizando. El texto de Schreber parece ser un portal, de algún visionario lunático, narrando su interpretación de los síntomas de su época además de aquello que el sospecha es la razón de sus permutaciones y modificaciones. Según Freud, en su Neurosis y Psicosis, “La psicosis, el desenlace análogo de tal perturbación de las relaciones entre el “yo” y el mundo exterior… la demencia aguda alucinatoria forma quizá la más extrema e impresionante de las psicosis; la percepción del mundo exterior cesa por completo o permanece totalmente ineficaz.” De manera que los síntomas de este juez, este llamado Daniel Paul Schreber, más que simplemente dar un testimonio de su distintiva enajenación, el provee pistas sobre los efectos de las presiones que nuestro contexto social embiste en nosotros como seres sociables y programables.

Daniel Paul Schreber, prominente juez en Alemania para finales del siglo 19.

“La penalidad es, en última instancia, un instrumento político de represión, a pesar de que regularmente se ve limitada por intereses ideológicos y procedimientos legales”

- David Garland, Castigo y sociedad moderna. Un estudio de teoría social

Me lance al estudio de la figura de Daniel Paul Schreber y sus antecedentes, este nace en el 1842, hijo de Daniel Gottlob Moritz Schreber (1808-1861) que fue un medico célebre por sus teorías educativas y de rehabilitación, que conocían una extrema rigidez, basadas en el higienismo, la gimnasia y la ortopedia. Es substancial señalar que estos saberes técnicos, metodológicos, epistemológicos eran creados por los discursos más progresistas políticamente y científicamente. Estas corrientes nacen en la primera mitad del siglo 19 con el liberalismo, cuando los gobernantes abordan a sistematizar el control de la salud física y mental de la ciudad y sus habitantes a una totalidad. En este sentido, el Estado y el mollero Industrial Privado necesitaban tecnologías, métodos, procedimientos, formulas de educación, cuantificación de lo posible en la anatomía humana, para así producir, elaborar, distribuir y brindar castigo y disciplina a poblaciones para asimilarlas y socializarlas en estructuras de producción dignas de un capitalismo moderno. En sus manuales, muy difundidos en Alemania, papá Moritz Schreber proponía corregir los defectos de la naturaleza o/y cultura con el fin de remediar la decadencia de las sociedades modernas creando un nuevo hombre racional-moderno, una disciplina optimizada en los cuerpos. Ingeniando aparatos para mantener la postura al caminar y al estar sentado, férulas de presión para dormir y procedimientos para evitar la masturbación, ejercicios basados en optimizar la eficiencia en talleres de trabajo u oficinas, asimismo Moritz afirmaba que a partir de los 3 meses del nacimiento de la criatura, su piel se beneficiaba al ser lavado con agua helada para endurecerlo físicamente desde pequeño. Y adivinen quien fue su conejillo de indias, Schreber Jr.

Gimnasia Natural de Fabrica.

Daniel Paul Schreber fue descrito por individuos que lo conocían antes de sus episodios de psicosis como una persona de una inteligencia elevada y disciplina elevada, muy culto y amable, y nada religioso. Era un hombre de empiria, positivista en sus tentativas ideológicas del mundo, pues claro, si fue un eminente juez alemán en Sajonia. Luego en  noviembre del 1893 Daniel Paul Schereber, recientemente nombrado a presidir como Juez de la Corte Suprema de Dresde, sufrió, lo que en sus tiempos se le diagnosticó como, demencia precoz. Su Psicosis es una joya de intriga política, persecución apocalíptica que termina en un fascinante y perturbador génesis. Abordando transformaciones/desapariciones de órganos y/o funciones en todo el aparato del cuerpo de Schreber. En este juez psicótico hay un sujeto que habla que le transitan, acontecen cosas por ese cuerpo y nosotros pues fallamos en notar esas ocurrencias. Según Schreber, Dios se comunicaba con el através de unas terminaciones especiales en un lenguaje distinto al humano, un “lenguaje de los nervios”, y mediante estos Dios modificaba, o transformaba su cuerpo, numerosas veces feminizándolo, creándole senos, disminuyendo su pene hasta la inexistencia, y remplazándolo con una vulva que a veces se quedaba a medias. Todo esto alterando sus terminaciones nerviosas, ya que fue escogió para llevar a la humanidad a un nuevo camino, a un nuevo ser humano. Quizá en su psicosis trasformativa, Schreber al identificarse con la mujer, hace una figuración con la mujer como construcción social, lo que no tiene poder propio como una categoría. A la mujer se le adscribe, desde nuestra sacra tradición occidental, la noción de que es pasiva, obediente, que  siempre debe recibir la semilla racional masculina y divina para que sus carnes produzcan actividad. Ya Simone de Beauvoir en su texto el Segundo Sexo nos decía “No se nace mujer: se llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Desde su psicosis reconoce unas estructuras de poder desiguales entre lo masculino y lo femenino; en su propia herencia, época, e instituciones Modernas. De igual forma la transformación de Juez Activo a ser la Mujer de Dios, lo califica como aquel/la que debe entregarse a esa voluntad activa y poderosa. Modern Times.

Diseño de aparato para la postura, diseñado por el Padre, Moritz Schreber.

“Ahora, sin embargo, fui plenamente conciente de que el orden de las cosas exigía mi castración, independientemente de que me gustara o no, y que no existía ninguna otra dirección razonable para mí que reconciliarme con la idea de transformarme en una mujer. Las consecuencias de mi castración podían ser mi impregnación […] por rayos divinos hasta el fin que se crearía una nueva raza de hombres… Que los rayos divinos reciban de mí con la máxima continuidad […] la impresión de una mujer que se regala en medio de voluptuosas sensaciones” “…Dios pide un goce continuo […] es mi misión ofrecérselo”

- Daniel Paul Schreber, Memorias de un Enfermo de Nervios

Su uso propone que frente al Dios-iluminado-moderno, (simbólicamente hablando, serían como las meta narrativas que anclan nuestros afectos) no tenemos oportunidad, ni deseos de rebelarnos contra tal estructura espectacularmente eficiente y heurística. Pero muy pronto veremos los rostros de tal redentor Moderno. Además de su feminización, otras a-pariciones y des-aparciones se revelan en ese cuerpo del último Juez. En sus Memorias de un Enfermo de Nervios, Schreber narra como se le implanta una lombriz en los pulmones, se le destrozaron sus costillas, se le desgarra el esófago junto con sus intestinos, se le deja sin estómago por varios días y el alimento se vierte en toda la cavidad ventral, y en los muslos. Se traga a veces partes de la laringe al comer, se le paralizan los dedos y conyonturas, se le adelgaza la tapa del cráneo; todo esto le ocurre a su cuerpo automáticamente o es perpetrado por ciertos agentes, hombrecitos diminutos que trabajan en los transplantes o en respuestas motoras automáticas como el pestañar, se pasean por su cabeza observando las averías y comen de su comida como parásitos. Esta elaboración del tejido, esta construcción de respuestas emocionales por inspiración divina, por elaboración de nano artesanos de bien común, también puede ser una forma poética y lunática de expresar la necesaria cosificación de la naturaleza, incluyendo al  mismo cuerpo humano en la modernidad consumista.

“En los tempranos 50, él desarrolló la idea de reforzar o sustituir la reacción de la audiencia en vivo en la televisión. Cuando yo llego a casa por la tarde demasiado agotado para comprometerme en una actividad importante, sólo sintonizo un programa de TV; aún cuando yo no me río, sino simplemente miro fijamente la pantalla, cansado después de un duro día de trabajo, no obstante, me siento relajado después del show. Es como si la TV literalmente se estuviera riendo en mi lugar, en lugar de mí… Sin embargo, con el tiempo, uno crece acostumbrándose a esta risa incorpórea, y el fenómeno es experimentado como “natural.” Esto es lo que desquicia de la risa enlatada: Mis más íntimos sentimientos pueden ser radicalmente externalizados. Yo puedo literalmente reír y llorar a través de otro.”

- Slavoj Žižek, ¿Quieres reír por mí, por favor?

Así que ya la respuesta a ciertos estimulo de nuestra parte como televidente esta normalizada y traspasada por una automatización a la ultima potencia. La maquina se revela como una forma de producción totalizante y necesaria, por consiguiente nuestras formas de entender, definir y construir lo humano será bajo una relación de funciones y consumo de energía, transferencia de estímulos, una interrelación entre la maquina orgánica que produce y consume como se le adiestre por su contexto y la maquina no orgánica igualmente diseñada para que asista en la producción, elaboración y consumo de productos. Donde el humano, es un mero órgano en el ciclo, siendo ya parte de la maquinaria de fabricación y satisfacción de deseos. Estos significados de apatia/empatia, de lo malo/bueno, son programables como la risa trillada en los destellos del espectáculo. De manera que ya somos como una maquina delineada para cumplir distintas funciones en la producción, elaboración y consumo de productos y servicios que creamos con otras maquinas. Según Marx, en la explotación al proletariado, el concepto de lo humano no se percibe como un fin en sí mismo, sino meramente como medio, como una especie de instrumento para entonces obtener un fin, comparable a una autómata o a una herramienta de trabajo. Esto afecta todos lo estratos de la sociedad. Así para la lógica capitalista Moderna el obrero no es nada más que una cosa o instrumento para lograr ganancias, producción, elaboración y consumo, repeat.

Ilustración del Juez Schreber detallando el funcionamiento del lenguaje nervioso.

“Ya no es posible concebir la supervivencia de la especie humana sin una integración del trabajo humano y del trabajo maquínico cada vez más apremiante, acarreando ensamblajes de individuos y maquinas que  produzcan masivamente los bienes, los servicios, nuevas necesidades etc. Estamos atrapados en una fuga perdida de antemano: ya no es posible retornar, volver a un estado de naturaleza, a buenos sentimientos, a buenas y pequeñas producciones artesanales. Los procesos de producción cada vez más integrados mundialmente autorizan una expansión de la libertad y Deseo… Para constituir y mantener en su lugar los agregados humanos, para disciplinar su división del trabajo, los sistemas sociales han recurrido hasta ahora a los medios de organización con incidencias generalmente catastróficas para el desarrollo de individuos.”

- Félix Guattari,  La ciudad subjetiva y post-mediática. La polis reinventada

Domesticando cada una de esas etapas psíquicas, normalizándola en unos concretísimos cajones empíricos que se legalizan y premian por su costó-efectividad, así se continúa y asegura el nivel de consumo. Ignorando que hemos cimentado y reproducido en nuestras instituciones y discursos económicos, científicos, legales y religiosos una fórmula racionalizante del espacio y el tiempo, que reduce lo humano a estímulos controlables para entender e interactuar con lo vivo. ¿Pero qué nos tiene que decir este Juez loco de sus menesteres en la legalidad de nuestras Pólises? Aquí es donde el estimado psicótico Daniel Paul Schreber nos sirve de prototipo de profeta, producido sin querer queriendo, por una versión honesta de la Modernidad que percibió en los cimiento de la manufacturación de su identidad. Él es testigo de su propia elevación y estructuración, desde su rol como el que posibilita, colabora y bendice una nueva época de humanidad Moderna brindando su pasividad (identificado como lo femenino) a la Racionalidad del capital siempre es voraz y vanguardista.

Y la sentencia que condena o absuelve no es simplemente un juicio de culpabilidad, una decisión legal que sanciona; lleva en sí una apreciación de normalidad y una prescripción técnica para una normalización posible. El juez de nuestros días —magistrado o jurado— hace algo muy distinto que “juzgar”. Y no es el único que juzga. A lo largo del procedimiento penal, y de la ejecución de la pena, bullen toda una serie de instancias anejas. En torno del juicio principal se han multiplicado justicias menores y jueces paralelos: expertos psiquiatras o psicólogos, magistrados de la aplicación de las penas, educadores, funcionarios de la administración penitenciaria se dividen el poder legal de castigar; se dirá que ninguno de ellos comparte realmente el derecho de juzgar; que los unos, después de las sentencias, no tienen otro derecho que el de aplicar una pena fijada por el tribunal, y sobre todo que los otros —los expertos— no intervienen antes de la sentencia para emitir un juicio, sino para ilustrar la decisión de los jueces.

- Michelle Foucault, Vigilar y Castigar, El Cuerpo de los Condenados

El juez, en este sentido es parte esencial en la estructuración de la sociedad, por un lado otorga a lo que toque con el aura simbólico hipnotizante de legalidad o ilegalidad. Como suele suponerse que el juez ha de referirse a un Derecho preexistente, ya naturalizado, que este toma en cuenta cuando racionaliza la solución y las “verdades” del caso. Los jueces pues son a su vez ultra-activos en su sumisión, pero sometidos a nuevas exigencias desde el advenimiento de la modernidad. Su óptica de este modo queda centralizada, donde lo tiene que ver, y aprobar todo, recreando un orden especifico en unas coordenadas especificas de la legalidad, su colaboración es justa y necesaria para legitimizar simbólicamente a estructuras, leyes, mandatos, enciclopedias, éticas, modus operandi del sistema de producción que exige y la Justicia que nos amarra en confianza y disciplina.

“Todo lo que ocurre es referido a mí. Yo me he convertido para Dios en el hombre absoluto o en el único hombre, en torno al que todo gira, al que todo lo que ocurre debe ser referido y el que por consiguiente también desde su punto de vista ha de referir todas las cosas a sí mismo”.

- Daniel Paul Schreber, Memorias de un Enfermo de Nervios

Miguel Santos analiza cómo en Dark City se muestra la figura del Stranger como aquel que significa nuestra identidad y comenta sobre la sistematización de la naturaleza humana al recurrir al racionalismo para conocerla.

Lo que somos, nombre, familia, tradiciones, lenguaje, comunidad, dolor, colecciones de apatía y empatía, indiferencias y llantos. ¿Pero, de dónde brota toda esta experiencia íntima?  Toda una orquesta de auto-regulación, de funcionamiento no racionalizado, queda inmóvil, desgastado y atrapado. Como se manufactura una existencia, un contexto, un YO que lo experimente y luego cubrirle la experiencia de cualquier sospecha que todo lo que este individuo conoce como bueno/malo, eterno/pasajero es totalmente arbitrario. Pero en sostener su autoridad se erigen discursos bien dotados al descuartizamiento y reinvención de lo natural. Estos entrepreneurs, técnicos del átomo y el simulacro necesario, se lanzan a la última investigación. Dado que la vida humana es tan fácilmente simulada en modelos psíquicos y neuroquímicos, ¿dónde exactamente está esa esencia, esa chispa de lo que sea que los menea? Lo posible.

Dark City

[Observando desde su microscopio, va mezclando el coctel de memorias] “Let’s see, a touch of unhappy childhood, a dash of teenage rebellion, and last but not least, a tragic death in the family”

-Dr. Schraber, Dark City

Es imposible recordar nada

Aquí doy fe de la historia de Dark City (1998), ciudad destinada a transmutarse eternamente, no sin memorias, sino con demasiadas de ellas, recicladas a través de sus buenos ciudadanos siguiéndole la pista a la última verdad. Esa identidad personal, conjunto de saberes espaciales y temporales en memorias sobre las categorías que identificamos como el self ultra racional, lo que profesamos que somos. Esta ciudad, como la mayoría no da cuenta de todo el andamiaje que la construye a diario, (such is life). Ya que los experimentadores, llamados los Strangers, activamente cambian los contextos que perciben los subyugados, ignorantes de los cimientos de sus creencias y del gran experimento que son sus vidas. Estos Strangers ponen a dormir a los sujetos humanos, y cambian sus circunstancias y posicionamiento através de la ciudad. La ciudad se reinventa repetitivamente, literalmente el espacio y el tiempo se recoge y expande, sincronizándose para acomodar los cambios de con-ciencia que ese cuerpo tendrá. Se le cambia la ropa, los parientes, la casa, los problemas, los complejos, los amores, en fin sus memorias de algún presente, pasado y porvenires que se atestiguan, se ambicionan o entristecen. Los Strangers construyen el contexto material, lo percibible a los sentidos además el Dr. Scrhaber, le inyecta los imprints neuroquímicos directo al cráneo de los buenos habitantes de esta ciudad, que no puede verse a sí misma, que no quiere verse a sí misma. Los sujetos humanoides en la ciudad despiertan como si nada pasó, he así como estos empiristas galácticos hacen sus acercamientos teóricos sobre el Alma que buscan. Las memorias posibilitan la elaboración de estos pasadizos que llamamos identidad, nuestro Yo. La elaboración del Yo, de las multitudes, se basa en si en la construcción de ciertos contextos, los tiempos y los espacios, referentes necesarios para manifestar un mundo, y luego la lluvia de imágenes sensoriales vivas. Todo identificado y colapsándose amistosamente hacia la repetición se signos.

Dark City Dr in lab

[El Dr. Schraber esta en su laboratorio enorme, tocando sus pociones y enzimas, listo para la manufactura de alguna nueva identidad necesaria, y se consulta,These do bring back memories. This one is still warm. What is it? The recollections of a great lover? A catalog of conquests? We will soon find out. You wouldn't appreciate that, would you, Mr. Whatever-your-name is? [Le comenta a un Stranger]  Not the sort of conquest you would ever understand…”

-Dr. Schraber, Dark City

El sapiente se construye mediante sus memorias, a las que organiza mediante aparatos cognitivos de lo que creemos, de cómo nos organizamos y nos organizan las narrativas que vanaglorian lo esencial para nosotros, los sujetos consumidores y sociables. El sapiente entiende sus categorías arbitrarias para navegar en el mundo, arriba, abajo, izquierda, derecha, profundo, superficial. Apre(he)ndemos que es lo bueno y lo malo, lo beneficioso y lo perjudicial. O al menos pensamos que lo sabemos, porque esta información viene como una avalancha, todo un firmamento de cosas que son en si mismas, lo bueno, familia, nación, patria, dios, leyes naturales, y presuponemos como sapientes tan racionales. ¿Pero qué pasaría si todos nuestros referentes necesarios para cualquier Yo, del espacio y el tiempo fuesen trastocados? ¿Eso de seguro afectaría  nuestra identidad, nuestras numerosas experiencias químicamente almacenadas, no?

Manufacturando la variable ambiental y natural

Los kantianos nos prometen parámetros de la racionalidad y sus diablillos, ese rígido Yo está dado, tiempo y espacio, pero lo que nos hacía in-dividuos, todas nuestras memorias (o falta de esta), nuestras consideraciones de lo que somos, lenguaje corporal, temperamento, esa vocecita que identificamos con nuestro nombre propio, que navega el mundo y lo experimenta, se ponen a la prueba. Esos signos  que contienen la actividad, estos referentes nos parecen ser tan sólidos e inaccesibles a cualquier alteración, manipulación, simplemente son default, la base de la experiencias. Muchas variables de lo que hacemos están atadas a lo que la gente es. Como sapientes aprendemos un sinnúmero de rituales y roles del mercado público, los modus operandi de las cosmos visiones, buenas especificaciones de lo que es real/irreal, esencial/no esencial. Pero no damos cuenta que gran parte de nuestras realidades esenciales, son meras percepciones, son delirios de grandeza, necesitan que alguien neutralice y encante una posición del universo, y cubra a los prejuicios en deleite de seguridad, de lo familiar, de lo natural.

Dark City microscope

“You, your joys and your sorrows, your memories and your ambitions, your sense of personal identity and free will, are in fact no more than the behavior of a vast assembly of nerve cells and their associated molecules”

-Francis Crick, The Astonishing Hypothesis: The Scientific Search For The Soul

Francis le da prepotencia a su biologicismos en los procesos de explicar el comportamiento humano. El dato, como blando narrador de los asuntos humanos necesariamente tiene que regular, inventar una continuidad entre hechos distintos, y normalizarlos. Por lo tanto, la labor de descubrir el mundo, lo construye y los sistematiza. Estos empiristas agobiados por la irracionalidad del mundo optan por aislarse en conceptos de racionalidad exacta. Pero traspasaron las ansias metafísicas por el alma jehovanística por unas ansias  metafísicas de la perfecta racionalidad humana. Como Yo-es racionales tenemos roles que nos son adscritos mientras socializamos y nos entregamos a la vida significada, estas pautas, reglamentaciones, y memorias de estas, son el cimiento de nuestra identidad en el océano de lo recordado y lo no recordado. Es sugestivo apuntar hacia donde se ha relegado la experiencia en el método científico, ahora se traslada a una fantasmagórica cuantificación regulada, una posibilidad entre muchas otras posibilidades, rigiéndose por algún signo coordinante. Nuestras identidades y los roles que se asocian a estas, posibilitan y son posibilitados a su vez por dispositivos de responsabilidad y prejuicios naturalizados. Buscamos esencias en las cosas y las hacemos nuestras, parte de nuestras historias íntimas.

“La memoria es redundante: repite los signos para que la ciudad empiece a existir.”

- Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles

Nuestro nombre, nuestros fracasos y nuestros amores y todos sus opuestos, lo que hemos sufrido y agobiado; ese aprendizaje del contacto con el día a día. Eso también puede ser sistematizado y controlado, los arquitectos-administradores moldean nuestras percepciones. Y si el Yo puede ser emulado, esos serían los parámetros de nuestra construcción del mundo, la maquinaria, la victoria del dato sobre las relaciones y posibilidades del organismo con el mundo. De ahora en adelante pueden ser re-creadas, simuladas, hasta los últimos detalles íntimos de ti. Los Strangers, piensan la vida más confiable si todo fuese una simulación, una serie de experimentaciones continuos de unos chiquitines que se hallaron sin meta narrativa y ahora la indagan en toda vida utilizando los mismos cansados aparatos conceptuales; en simulacros de vida cotidiana, de alguna no-ficción inventada por algunos moradores de infinitos espacios. Todo referente del alma se trata de hecho de no encajonar la vida y  andar buscando a trozos de Dios en el mundo micro atómico en el nombre de la Ciencia.

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