Explorando las pistas de la logística que subyace en las razones y justificaciones de uso de bombas atómicas en Japón.
“La bomba atómica fue más que un arma de una terrible destrucción, fue un arma psicológica”.
- Henry L. Stimson, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, 1940-1945

Hiroshima el 6 de agosto del 1945, "Y dijo Dios: Sea la luz y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas".
Desde el Presidente Truman hasta el complejo militar, y aparato gubernamental y privado alegaron que el despliegue de la bomba atómica salvo miles de vidas, mismas que se hubieran perdido si la guerra hubiera continuado durante más tiempo. El Secretario de Guerra, Henry Stimson, comunicó al estado mayor la decisión de Truman de utilizar las armas sobre dos ciudades japonesas, declaró a la prensa que “el bombardeo atómico le salvó la vida a un millón de americanos, y otros tantos combatientes japoneses”, Ya que ese era la proyección que se tenía de bajas, de procederse a la invasión armada de las islas japonesas. (Esa cifra fue calificada luego como exagerada por expertos militares.) Sin embargo, aunque ambos altos funcionarios gubernamentales parecían tener la conciencia tranquila, se revelaron posteriormente motivos escondidos. Para Estados Unidos se hizo imperativo hacer una demostración real de fuerza militar frente a la URSS, (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) Imperio económico y político que ya empezaba a desafiar a EE.UU. Si leemos los discursos entre lineas podemos delatar los intereses ocultos en cada decisión política. Esencialmente ese ordenamiento estratégico de todo poder, que supone, una manipulación de relaciones de fuerza, para desarrollarlas y producir en una dirección especifica. Se trata de unas complejas redes que elaboran verdades; sean edificaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, instituciones, postulados científicos, enunciados filosóficos, morales. Podemos ver un paralelo en el filme Star Wars Episodio IV, cuando el planeta Alderaan es destruido por otra arma de destrucción masiva, el Death Star, bajo ordenes del Grand Moff Wilhuff Tarkin, que a su vez sigue el apetito de todo Imperio, con el fin de realizar una demostración de poder destructivo en la galaxia, resultando en la muerte de aproximadamente 1,999,940,000 sapientes.
“I think it is time we’d demonstrated the full power of this station. Set course for Alderaan”
- Grand Moff Wilhuff Tarkin, del filme Star Wars
Antes del ataque atómico a Hiroshima, un General de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses en el pacifico, Curtis LeMay se daba en el pecho mencionando la efectividad del Carpet Bombing desatado contra Japón, entiéndase bombardeo intensivo que cubra todo un perímetro seleccionado, según el los bombarderos estaban “driving them [Japoneses] back to the stone age”. Asimismo Henry H. Arnold, General Superior de las Fuerzas Aéreas declaro en sus memorias publicadas en 1949 “It always appeared to us, atomic bomb or no atomic bomb, the Japanese were already on the verge of collapse”.

Tokio el 11 de marzo de 1945, un día después de un bombardeo masivo, no atómico, perpetuado las noches del 9 y 10 de marzo de 1945.
Arriba ofrezco una fotografía de Tokio tomada el 11 de marzo de 1945, un día después de un bombardeo masivo, no atómico, en las noches del 9 y 10 de marzo, donde Estados Unidos desplegó 335 bombarderos B-29, que destruyeron mas o menos 16 millas cuadradas de la ciudad y resulto en la muerte de 100,000 personas.
Definitivamente el contexto socio-político de cada país permite que se hagan y/o se legitimicen (o no) ciertos argumentos y paradigmas en la toma de decisiones local-global. En plena segunda guerra mundial, toda pauta que se desviara de una viril entrega a la destrucción, xenofobia era calificada como débil, traicionera o de ‘intelectuales’. Bajo el magno manto de la guerra todo se hace permisible y legitimo. Aunque existían voces dentro y fuera del gobierno y el complejo militar que sugerían no usar la bomba atómica o usarla de manera de exibicion, en alguna región aislada y no habitada de japón, la lógica que crean las condiciones de guerra hicieron imperativo su uso.
“Well, guess what, we’re at war! And we don’t have the luxury of academic debate over these issues.”
- Admiral Helena Cain, de la serie de ciencia ficción, Battlestar Galactica
Esa mutación hyper-violenta que sufren los discursos ofrecidos por naciones en condiciones de guerra, pautan la acción política (relaciones de poder) de la población entera, sentando una domesticación mental y cultivando la Otredad para con diferentes seres humanos. Utilizando eficaces y numerosas campañas de relaciones publicas, haciendo el uso de armas atómicas mas seductor y poco problemático para muchos. Aquí comparto una canción popular que ejemplifica los amplios mecanismos de sentar verdades en una población; ‘When The Atom Bomb Fell’ del duo Karl & Harty [1946].
Oh it went up so loud it divided up the clouds
And the houses did vanish away
And a great a ball of light filled the Japanese with fright
They must have thought it was their judgment day
Smoke and fire it did flow through the land of Tokyo
There was brimstone and dust everywhere
When it all cleared away there the cruel Japs did lay
The answer to our fighting boys’ prayers
Yes, Lord, the answer to our fighting boys’ prayers
There was no atheist in a foxhole
And men who never prayed before
Lifted tired and bloodshot eyes to heaven
And begged the Lord to end that awful war
They told Him of their homes and loved ones
They told Him that they’d like to be there
I believe the bomb that struck Hiroshima
Was the answer to our fighting boys’ prayers
Bajo estas coordenadas podemos dar cuenta de la multiplicidad de mecanismos que configuran no solo al Estado, sino a las fuerzas, practicas y decisiones de una sociedad. Lejos de ser un ente homogéneo, el Estado y la Sociedad son el nombre que usamos para designar un sin numero de relaciones de poder que atraviesan, caracterizan, constituyen el tejido social. Por lo tanto no podemos perder de vista como instituciones económicas, legales, políticas, academicas, religiosas, mediaticas entre muchas otras son mecanismos que construyen verdades; una circulación y retroalimentacion del discurso provisto como verdadero. Estas dinámicas, heterogéneas e multidireccionales del ejercicio de poder, nos confronta a la producción de la verdad en una sociedad dada, a esa implantación hegemonía de ficciones que todos reproducimos, como parte de aquello que llamamos sociedad.





















