Miguel Santos da cuenta del gozo virtual que se puede obtener simulando escapar de nuestras categorías morales y racionales que invocamos para canalizar nuestra sexualidad.
La Molleindustria, ese juntillo de artistas italianos, nos han construido otra experiencia interactiva que busca revolcar toda esa tapicería de lo que creemos que sabemos del mundo y lo que pensamos que somos dentro de este. El video juego Queer Power te permite explorar una variedad de posiciones y encantos por el mero gozo de este, en Queenland. Lugar donde no hay roles determinados ni orientaciones sexuales fijas, solo una exploración del placer mas acá del cuerpo. El punto es conseguir un orgasmo utilizando todos los gozos posibles con ese otro cuerpo sin nombre pero con apetito simulado frente a ti. Esta simulación y enfrentamiento con el cuerpo y sus roles y performances son puestos en juego como quien dice; Y aquí se visibiliza, encaminándote a construir nuevas maneras de expresar tus sentimientos, necesidades y Deseos. Intentando el escape del sistema binario, robótico, de 1 – 0, de On – Off, de lo Masculino – Femenino, con sus reglamentaciones de lo que supuestamente es ser un humano que posee un pene o vagina, lo que damos por sentado que nuestro sexo u genero significa.
En la teoría feminista los antecedentes del concepto de género se pueden encontrar en la obra de Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo, publicada en 1949 y en la que se afirma: “No se nace mujer, llega una a serlo”. Lo mismo se podría decir de ser hombre, ósea que la feminidad no deriva de una supuesta naturaleza biológica sino que es adquirida a partir de un complejo proceso cuyo resultado es hacer de un ser del sexo biológico femenino o masculino una mujer o un hombre). QueerPower como simulación visibiliza el mundo categórico en el que nos encerramos, instituciones que esconden y delimitan lo posible.
Por lo tanto a los auto-gestionados arqueólogos del saber como Michel Foucault le interesaba investigar los intereses (Bio)-Políticos que hay en designar como ‘origen’ y ‘causa’ las categorías de identidad que, de hecho, son los efectos de instituciones, prácticas y discursos con puntos de origen múltiples y difusos através del tejido social. Sin duda los habitantes de Queer Land están más sanos que los de cualquiera en este planeta por lo tanto es fascinante simular dentro de sus pieles digitales. Podremos, al igual que ell@s, ¿manifestar una existencia de gozo? Aun creemos demasiado en la Verdad, y no damos cuenta que nuestras categorías de ciencia, religión, racionalidad y moral siempre manifiestan mundos enteros; todo un surtido de ficciones legítimas. Al igual que Beauvoir y Foucault, el simple juego nos susurra unas pistas y un gozo visual que incita a un necesario y honesto cuestionamiento imaginativo acerca de instituciones definitorias de roles en nuestra sociedad: el falogocentrismo y la heterosexualidad imperativa.













